Este emprendimiento argentino, el primero de su tipo en América Latina, surgió gracias a una conversación entre un padre y un hijo. El primero era el veterano médico radiólogo Guillermo Pepe, especialista en diagnóstico mamario. El segundo, su hijo, experto en economía empresarial.

Según cuenta su hijo, fue esa charla en la que su padre le habló de su desesperación por pacientes que morían de cáncer de mama por no haber detectado el tumor a tiempo, lo que lo inspiró a buscar una solución.

El joven emprendedor, que hasta los 34 años se había dedicado a abrir restaurantes en España, se enteró que el cáncer de mama tiene una tasa de supervivencia del 90% si es detectado en etapa temprana.

Fue entonces que concluyó que la solución para que más mujeres tuvieran acceso a un diagnóstico precoz era acercar la tecnología hasta ellas, a través de la telemedicina.

Creó la primera red de telemamografía de Latinoamérica, instalando mamógrafos en lugares alejados, donde esa prueba no se realizaba por falta no solo de los aparatos, sino también de los médicos que realizan el diagnóstico.

Para resolver esta segunda limitación, Mamotest creó una red de más de 300 expertos que reciben las imágenes de las mamografías a través de internet y en apenas 24 horas les envían a las pacientes el resultado.

Teleradiología: ¿Cómo funciona el servicio?

Este emprendimiento no solo ha salvado vidas, también obtuvo la llamada «certificación B», que reciben las empresas que tienen «triple impacto»: en la economía (le ahorra millones al Estado), en la sociedad (también realizan campañas e impulsan leyes para mejorar la salud de las mujeres) y el medioambiental (reemplazando las radiografías convencionales, altamente contaminantes, por imágenes digitales).

Por todo esto, Mamotest ha recibido el respaldo, entre otros, de la Organización de Naciones Unidas (ONU), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard.

Referencia

https://www.mamotest.net/